martes, 7 de febrero de 2017

En el dolor te quiero

Palabras. Todo son palabras. Superfluas y trascendentes, bonitas y feas, sonrojantes e hirientes palabras.

Dos de ellas pueden declarar amor u odio. Con una puedes aceptarlo todo o negarlo para siempre. No entendemos la importancia de las palabras.

Tratamos de codificar sentimientos en algo legible, comprensible, que surque los cielos hasta los ojos o los oídos del otro. Intentamos ser fieles a nuestra intención y en alguna parte del camino se desvisten y cambian de sentido, de color, de significado. El mayor de los te quieros se dice odiando y a la palabra más inocente le crece punta de flecha en el trayecto de tu boca a mi corazón.

Lo acabas de decir y ya estoy sangrando. Podrías tratar de lanzar otras cuantas que hiciesen de tapón para detener la hemorragia pero es tarde, ya estoy temblando en el suelo, ya noto cómo me voy durmiendo. Tú no lo sabías pero tuviste certeza en la puntería.

Quiero levantarme, te lo juro. Quiero ponerme en pie, reabsorber toda la vida que he soltado y decirte que ha sido solo un susto, que a todos nos pasa a veces. Quiero hacerlo pero me estoy hundiendo y noto el agua bloqueando mis orificios. Me estoy ahogando.

Te querré en lo más profundo de este oscuro océano al que me has enviado. Te recordaré con el corazón atravesado.




Eclipse

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