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jueves, 8 de diciembre de 2016

Fuimos tú y yo

Fuiste lo mejor que me pasó nunca que nunca pasó. Fuiste eso y mucho más.
Estuviste ahí para mi cuando te necesité, yo estuve ahí para ti para lo mismo. Estuvimos ahí y eso nunca podrá ser borrado, es parte de la memoria del universo, ¿sabes?

Es parte de nosotros.

No fuimos uno, nunca, fuimos tú y yo y nos gustaba de esa manera porque a mi me gustabas tú y yo te gustaba a ti. Si, yo tampoco podía creerlo pero no me dejaste alternativa y no pudo gustarme más.

No fuiste una elección, fuiste una oportunidad. Una oportunidad de refugiarnos en el sofá y solo ser. Ser tú y yo.

Éramos dos desafortunados desventurados encontrando la suerte en un trébol de cuatro hojas en las manos del otro. Éramos caricias sin final envueltas en una espiral de mirarnos a los ojos y no cansarnos de existir. Era imposible.

Éramos los dos pero nunca existimos. Quizá en universo alternativo, en una realidad paralela donde yo no tuviese que escribir mientras intento adivinar a que huele tu piel, cuánto habrías querido tenerme entre tus brazos siendo solo los dos.

Siempre te quise aunque jamás lo hice... porque no estás aquí y yo... tampoco.


miércoles, 25 de mayo de 2016

Dime, ¿quién eres tú?

Sabes, estoy tratando de averiguarlo, cómo vivir. Todos lo hacemos, todos estamos intentándolo y fallamos. Entonces nos hacemos las mismas preguntas una y otra vez: "¿Cómo se hace esto, cómo se supone que debo hacer aquello? ¿Está bien así? ¿Esto importa? ¿Importa algo de todo esto?"

Sabes, importa para mi. Pero no toda esa mierda por la que se supone que debemos preocuparnos, todas esas cosas que deben mantenernos despiertos por la noche haciéndonos sentir ansiedad, angustia y mil cosas más que empiezan por a y no son nada placenteras. No son nada que debiese existir, nada que merezca una sola letra en el poema de la humanidad, pero están ahí y casi puedes tocarlas, tan reales, tan desesperanzadoras.

Me preocupa, ¿sabes?. Importa. Estoy hablando de las cosas que hacen brillar los ojos de la gente. Estoy hablando de sentimientos, estoy hablando de amor, risas, susurros, lágrimas drenando los miedos más profundos del alma humana, estoy hablando de sueños, música, recuerdos, el sol aclarando tu pelo en verano, la libertad a la que huele el mar tras un año sin costas, sin sentirlo, sin tocarlo, sin tocarte.

Me importa la gente y quiénes son.
Todos tiene un trabajo, una pareja posesiva, algún tipo de alergia o una nueva rutina de gimnasio. No me importa una mierda. Estoy siendo honesto, no me habléis de eso. Me importas tú, tú no eres nada de eso, no eres el mal humor que te asalta cuando tienes que levantarte de la cama cada mañana, no eres el sentimiento de culpa cuando no estás estudiando y se acercan los exámenes y definitivamente no eres toda esa mierda que la gente dice sobre ti, sea buena o mala.

Eres lo que me dices, eres lo que veo en ti, eres ese relámpago que atraviesa mi corazón cuando hablas con pasión. Eres lo que desearías hacer en este momento si nada importase, si alguien te hubiese enseñado a escribir tu propio destino.

Ahora te lo he contado, estoy intentando averiguar como vivir, como tú, como todos los demás.

Algo ha cruzado tu mente, un pensamiento, un deseo, un sueño. Piensa otra vez, ¿quién eres tú?




viernes, 23 de octubre de 2015

Abril para ti, cerral para mi.

En abril detesté tu nombre, quise casarme contigo, te tuve hasta en la sopa.
En abril te enamoraste de otro, en abril le besaste mirándome a mi,
En abril encontré lo que buscaba, en abril lo perdí.
En abril me quedé sin gracia, en abril me pude reír.
En abril te quiero, en abril detesto vivir.
En abril eramos dos, ahora ya no es abril.

Qué asqueroso el maldito mes de abril.


viernes, 16 de octubre de 2015

Mi conversación con Dios

Caminaba por inercia, me movía. El tráfico gritando, mis pisadas susurrando. Giré la esquina y me encontré con Dios. Estaba fumándose su último cigarro, solo.

-¿Dónde has estado? - le pregunté.

- Pregunta lo que quieras - me respondió sin fijarse en mi, con la mirada perdida.

Clavé la mirada en su cazadora de cuero negra, en el fornido cuerpo que la vestía, en su larga melena blanca a juego con la barba. Estaba apoyado contra la pared, un pie en el suelo, el otro flotando.

- ¿Existes?

Su respuesta fue una negación con la cabeza.

-¿Estás aquí?

- Claro, ¿acaso no me estás preguntando?

Me saco un par de cigarrillos y le ofrezco uno. Levanta la mano en la que sostiene el suyo, está servido. Sonrío.

- ¿Dónde estabas cuando más te necesitaba? - quiero saber. Quiero respuestas.

- Aquí.

- ¿Por qué no te he encontrado antes?

- ¿Me has buscado antes?

Su tono burlón me pone nervioso. Tiene una respuesta entre signos de interrogación para cada pregunta que le formulo.

- Te he necesitado antes.

- Yo a ti no.

Y me mira, me mira por primera vez en mi vida, me mira por primera vez desde que él es Él y yo soy yo.

- Pregúntame lo que tienes que preguntarme - me pide en un tono que suena más a orden celestial que a petición.

Sonrío una última vez.

- ¿Quieres preguntarme algo?

Asiente con la cabeza. Despega su pie y la espalda de la pared y se acerca a mi con una forma de caminar tan pura como el bien y el mal.

-¿Tienes un cigarro?










domingo, 11 de octubre de 2015

La gran verdad

Vida. La vida, mi vida. La mayor excusa, el mayor motivo, la gran realidad. Es mi vida, la vida, y no yo, quien me ha llevado a actuar así, a no actuar en aquel momento, a decidir no intentar dejar de mentir, a protegerme bajo las robustas corazas que he construido a lo largo de los años entorno a mi persona, frágil, honesta, repleta de bondad y sensibilidad, de amor.

Que quizá, gracias la vida, he percibido la gran mentira de la que había estado escapando. En ésta selva de metal, de ébano y marfil, de sangre y cristal, ya no soy el chico que solía ser, ya jamás seré el hombre que estaba destinado a ser. Eran otros los planes de futuro que tenía para mi.

He estado pensando, intentando dilucidar, que todo esto es tan solo el escudo que me resguarda de todo lo demás, que en el fondo la paz aún reina de forma democrática, que la felicidad sigue sentada paciente, en la sala de espera, aguardando su oportunidad. 
Que sigo siendo el que era, disfrazado de tormenta. 

Lo que era malo no se hacía, no se provocaba, no se consumía, no se probaba. Lo divertido solo tenía que ser eso y la sangre no formaba parte del plan, la lluvia solo en compañía de un baile, el sexo seguido de complicidad y un plan de futuro hecho en una conversación de una hora entre las sábanas.

Abro los ojos y todo está tan nublado que he olvidado que hacía tiempo llevaba gafas, que el karma castiga, que antes me importaba. He olvidado buscar en los ojos de quien me mira la posibilidad de formar una familia, son sus labios ahora los que me hacen desviar las pupilas. 

Los malos ratos ya no son tan malos y los buenos, lo peor. Que hace tiempo ya luché hasta el final, la batalla ha terminado, soy el superviviente del holocausto, el veterano de guerra que ha triunfado y ha quedado atrapado entre cuatro paredes con una bolsa de heroína, soy el músico que busca el do menor en el fondo de la botella, el escritor que encuentra la metáfora definitiva entre las piernas de una diva. 
El proscrito, el perseguido, el que huye sin razón buscando una para poder volver. El que ha aceptado su destino.

Soy aquel que se ha dado cuenta de que hace tiempo era el hombre que siempre quiso ser y que ahora, consciente, ha perdido la oportunidad para siempre. Que ya no nace, que no le importa, que ha encontrado el dulce tras la caída del sol, que ahora el solo de guitarra suena mejor, que mencionar el nombre de aquel gran amor suena a infancia, a tierra mojada, al recuerdo de algo mejor que jamás volverá. 

Una vez fui ese hombre, pienso mientras me busco en el reflejo del cristal del cuarto de baño de cualquier bar. Se me ha vuelto a escapar, me ha dejado tirado, me he dejado atrás. Rock n roll y mucha labia, sabiduría de calle, el fantasma de un gran corazón extirpado sin anestesia, sin tacto, sin miramientos, con mucho dolor. 

Me preparo como cada noche, hablo como cada madrugada, como cuando huyo lejos con el coche. 

No hay segunda oportunidad, me rindo ante la atronadora banda sonora que adorna cada momento de decadencia y caos.

Vamos a sonreír hasta que salga el sol.






martes, 19 de febrero de 2013

Carta del 16 de julio

Complicado. La palabra que define la relación en todo su esplendor. Te contaré un secreto, todo esto, lo elegí yo. Dicen que antes de nacer, allá en alguna dimensión, todos elegimos como será nuestra vida. Elegimos los momentos importantes, también los malos, esos son los más importantes. De esos aprendemos, esos nos sirven para ser mejores almas o lo que seamos en realidad.
Yo elegí no estar desde el principio contigo. Tal vez tampoco al final. Quizá nunca lo llegue a estar más de un par de minutos en realidad.Pero ya me conoces, soy un melancólico y un sufridor. Es razonable, conociéndome  que buscase para mi vida dramas tan complejos como éste donde, por supuesto, me quedo solo y mirando a la luna en algún funesto lugar.
No pienses que valgo la pena como poeta., tengo más corazón que careta: soy un romántico. Y temo decirte que tal vez ni siquiera te quiero. Creo que puedo estar enamorado de la idea del amor.Te digo esto enfrascado en un aroma a antimosquitos que me intoxica casi tanto como el pesar de tu voz. Me temo que hablando no soy tan claro como me gustaría. Me temo que aún tengo miedo, por mis fracasos y sobretodo por mis alegrías, de que si te digo las cosas como son saldrás corriendo despavorida.
Pero si algo me han enseñado mis cortos e inmaduros años en este mundillo de personajes y escenarios, es que el que la sigue, la consigue.Tengo miedo de que algo importe demasiado como para dejarlo jamás marchar. Sabía que quería algo importante pero no pensé que llegaría a esto, compañera.
Lo que menos me gusta cuando miro al exterior y contemplo mi reflejo en la ventana es el aura de tinta que rodea mi figura. No peleas junto a mí contra el insomnio que no me deja dormir. Estás sola y asustada. Tal vez estés llorando. Suerte que eres rubia, eso siempre ayuda (con esto se despista hasta el más artista, por si quién investiga llega hasta la presente, metiéndose en terrenos fangosos con aires de pesimista).
Espero que todos los caminos conduzcan a tenerte. Nada más claro, nada más inerte. Sería divertido y muy, muy diferente. Una sonrisa que conquista naciones, unas ideas que acaban con las comparaciones.Todavía no adivino cómo no extienden una alfombra roja a tus pies por donde pisas, princesa, porque tienes más de otro mundo que de éste en el todo empieza. 
Tu vida y tu muerte, el funeral y quererte.Nunca fue distinto, y si no recuerdo las etapas de muerte, bien recuerdo cuando con un mensaje pedías verme.Cariño, siento que estoy perdiendo el norte. ¡Que la cabeza se va de viaje sin ni siquiera decirme a dónde!

Quiero que me entiendas para poder protegerme. Porque te debo tanto.

Cuando te daba la espalda, tú me la guardabas. Me cuidabas. Y la peor parte es no poder complacerte porque la vida no quiere que el mundo sea alegre.¿Y quién te dice que en un par de años y durante tan solo tres asaltos tú y yo le daremos la espalda al mundo y podré reirme sin entenderme? Estarás tú para hacerlo por mí. O no. Porque las historias tienen finales felices y deprimentes, pero olvido el comienzo de tanto en tanto. Y es que en esta historia tú eres la princesa y yo, solo un plebeyo con aires de grandeza.

Eclipse

Hay un caballo corriendo en mi mente. Se aleja de mi frente al galope y cabalga sobre los cuerpos callosos, las circunvalaciones de mi encéf...