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martes, 14 de febrero de 2017

Del tipo

Del tipo que parece una señal en el cielo, del que parece una buena razón para aventurarse a intentar, a probar que te equivocas, a que quizá soy yo el que se equivoca.

Del tipo que importa para bien y para mal, del que cruza países, océanos y la muerte. Del que sube escaleras para después bajarlas.

Del tipo que llora sonrisas sin cesar, del que sonríe lágrimas sin final.

Del tipo que vive fuera de ti y transforma el mundo cuando te saca a bailar. Del que te enseña qué es amar.

Ese tipo de amor bajo la almohada, del que es un tipo de ley física que Newton jamás supo explicar. El que no cabía en ecuación alguna que Einstein supiese desarrollar.

Ese que calla para con miradas poder hablar. Ese que truena cuando convergen piel y piel.

Ese amor.


domingo, 2 de septiembre de 2012

H-O-L-A

Ache y o más ele y a. ¿Qué pasa, niños?

Aquí, en la torre más alta del castillo más feo, la mierda se espanta ante su reflejo en el espejo todas las mañanas. La escarcha levanta los cristales de las ventanas recordándome que el ciclo vuelve a empezar en unos días confusos, misteriosos y repletos de caras, caras calvas.

Hoy por hoy, me aferro a lo poco que queda de un recuerdo que se diluye como un soluto ante un exceso de disolvente. Los gritos, la mala hostia...

Miro y veo un usb avergonzado, un escritus interrumptus... un teléfono móvil que espera, paciente, en estado de coma, un par de palabras de aquella lejana alma tan invisible como ese futuro mañana en el campo de los besos enfrutados y los mordiscos enlatados.

Un par de garbanzos me esperan y la matriarca del bufón continua tentando mis expectativas.




lunes, 6 de agosto de 2012

La cruz

Eran buenos tiempos, ojalá alguien me lo hubiera dicho. Se hicieron promesas, se dibujaron sonrisas, se rompieron corazones, "se aprendieron duras lecciones"...

El sol refleja los sueños rotos como porcelanosa arena, taciturna y acomodada, se escurre entre las yemas de mis dedos. No la tengo a ella, pero la prosa forzada es mi don, ser esclavo de sus ideales, mi perdición.

Paz y prosperidad suplica el alma que desea guerra en carne viva, tormento sin ropa de por medio.
Y sufre en silencio el gato milenario, miedoso y prudente, asqueroso y estridente.

El aire por aquellos tiempos era diferente. Traía un olor tan... penetrante. Aún lo recuerdo con cortinas de agua empañando mis ojos, con espadas ardientes ensartando mi espíritu.

"... echo de menos tu olor, ¿sabes? Me despertaba por las mañanas y las sábanas olían a ti, creía que estabas allí, a mi lado, recostando tus cabellos de ángel sobre la almohada de un plebeyo. Abría los ojos y el polvo en suspensión suplantaba tu cuerpo en un despido sin perdón. Me acordaba de todo otra vez y entonces el corazón se me volvía a partir."

Qué tiempo en el que la rozaba con mis dedos y todo parecía posible, si no en este universo, en el que yo mismo construiría recuerdo a recuerdo.

Mis pensamientos no me salvan del desembarco en Realidad. Temo recibir una bala calibre nueve miradas y un rechazo.

Tengo un arañazo en la espalda, cicatriz y marca, del último No que nació en las comisuras de sus labios. Ese No tan hijo de puta que, ciudadano de Paraíso, emigró a mi ciudad de tormento para cortar la espalda del rey.

Los andamios se resquebrajan entre sueños y verdades, el obrero sin casco cae, cae y se mata.

La brecha se hace más grande, ella no siempre me querrá, eso también lo sé.

Se aleja más y más, ella ha seguido sin mi mientras yo nado a cámara lenta en un mar de coños.


Eclipse

Hay un caballo corriendo en mi mente. Se aleja de mi frente al galope y cabalga sobre los cuerpos callosos, las circunvalaciones de mi encéf...