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viernes, 14 de diciembre de 2018

Howling in whispers

There is something inside me. Something that usually sleeps day and night.

There are sometimes, when something is not cristal clear that this thing, this bird, wolf and deer, howls in a whisper. It's just a moment, a couple of precise seconds. It's sharp and usually right but suddenly falls asleep.

I have this certanity about this thing that dwells within me. I think a couple of times I've seen it's form.

Someone that used to work solving crimes starts talking about some kidnapping, murder or disgrace of some kind.

Then, then I heard a whole forest screaming inside of me. It's like my brain was dynamite and someone would had lit a spark. A succession of explosions starting a fire in the man that I am.

Tunnel vision, several hypothesis happening to each other and a pasion like I've never felt before burning me from the inside.

There is something inside me. A dark forest that sleeps day and night.

For now.


lunes, 15 de octubre de 2018

Voy a despensarlo

Un huracán que vive en China disfrazado de bomba nuclear ha caído en mi habitación. Me ha contado poco sobre el viaje.

Peinaba canas como si hubiera vivido en travesía mil y una aventuras. Una bomba que ha llorado al notar fracturarse el corazón contra la pared recordando haber abandonado al amor de su vida.

Ha sido como empezar la fiesta por el final: despidiéndose en malas condiciones caminando marcha atrás para terminar vomitando toda copa bebida y abrazándose en un grato gesto de cordialidad.

Es como un laberinto donde el otoño se ha perdido para siempre. Uno marrón que disfraza el suelo de sus pasillos con el recuerdo del verano derrotado.

Una exposición de motivos de arte moderno. 

Mi cabeza meditando en la cara oculta de la luna.

Veo Quechua en el forro polar y algo me transporta a una pirámide maya sufriendo la colonización, escalón por escalón.

Es el final, el principio de algo nuevo, una sociedad colándose por el desagüe de la guerra enculturando una nueva tierra. 

Soy yo convertido en limpiacristales en un piso cien tiritado por el viento.

Espasmos de frío y vértigo, miedo y calor. Miedo al movimiento hacia abajo.

Voy a despensarlo en el pantano de mi yermo árido y olvidado. En la ciudad perdida de Dolor. 

Soy un cazatesoros con sombrero de vaquero y una araña en el pecho. La viuda negra de mi fuerza interior. De mi capacidad de compasión, sacrificio, voluntad y color.

De brillar como una enana blanca recién nacida en la cuna interestelar.

He visitado planetas que hace mucho contaban con rascacielos de cariño y sonrisas. Los he visto caer, desaparecer en lo más profundo del universo conocido.

Brilla como si acabara de encender en un estertor de realización.

Suena a rock de litro y medio descorchando el solo. Los pasos de tu chico al correr. La cama gimiendo de dolor y tú de placer.

Entra el frío Catrina por la persiana y me revuelvo en la cama entre cuatro paredes y una sábana.

Comenzaré despensando las gotas de agua en mi ventana.

Reconstruiré tu rostro cada mañana en un campo de flores donde los muros son robustos y nuestro amor lento como la mejor de las llamas.

Guardaré el extintor bajo la cama. 

Te querré sobre la almohada.



jueves, 29 de junio de 2017

Poesía de sexo para dormir

Soy para ratos en un bar, para charlar de tú a yo desde la mesa de billar.

Soy un malabarista cuando camino desde la barra hasta el retrete coordinando la respiración, el pensamiento y mis dos manos.

Soy un submarinista de la declaración, buceo no me mojo. Voy a pelo, sin gafas, y lloraré todo el cloro del mundo por ti si me haces daño.

Soy la ese, la o y la i. Soy el abecedario cuando bebo y se me suelta la lengua, soy de la a a la z entre tus piernas cuando te escribo poesía de sexo para dormir.

Soy el que deja entrar antes de salir, el que firma en el aire para pedir la cuenta si no te enteras de lo que te quiero decir.

Despierta.

Soy de esos que confiesa amor eterno por las mañanas antes de dormir, sea viernes, lunes o Madrid.

Soy ese que lanza cuerdas a las locas para dejar los cuadros psicóticos bien atados.

Soy muy de perder el norte en el Polo y descubrir que Papá Noel ni existe ni lleva gorro.

Soy perro narigudo que no ladra pero muerde pero grita que no te suelto.

Soy mal presagio, mal agüero, agua de mayo.

Soy duro como un callo.

Soy lluvia si paseo en verano y la casilla en la declaración de la renta para pazguatos.

Soy un estúpido, un tonto, un bicho raro, un astronauta en una pecera con poco tiempo y mucho espacio.

Soy quien querías que fuera cuando se abre el cascarón y el pollito de dentro asoma la cabeza aún sin uso de razón.

Soy todo corazón, ambivalente, ambiguo, ámbar, estrellado en el radiador.

Soy calor.

Soy solsticio.

Soy olimpiada, desordenada, atragantada por los verbos que regurgitan en mi interior.

Soy sueño confuso de ron, whisky o licor.

Soy ella sobre el escenario y él cuando pisa fuerte pero camina despacio.

Soy frágil fractura en ese jarrón chino que es tu vida, que empujo con el codo.

Soy la bocanada de aire que falta cuando el corazón se salta un latido.

Soy ruido blanco, materia oscura, ondas de menos cinco decibelios.

Soy música con sordera sin taparrabos ni vergüenza alguna.

Soy fanático del dogma catapultado a discreción.

Soy freno de mano y pie de aceleración.

Soy boca que besa y que peca por falta de contención.

Soy múltiples yoS.

Soy puro aliento y corazón.

Soy el reencuentro entre mis dudas y tu voz. Las miradas que podría haber, el miedo que tendríamos si supiéramos que podríamos querernos antes de amarnos. Somos el párrafo que se expande más allá de los límites queridos por conocer.

Somos el sabor a cereza en la punta del tenedor.

Somos nosotros.




miércoles, 25 de mayo de 2016

Dime, ¿quién eres tú?

Sabes, estoy tratando de averiguarlo, cómo vivir. Todos lo hacemos, todos estamos intentándolo y fallamos. Entonces nos hacemos las mismas preguntas una y otra vez: "¿Cómo se hace esto, cómo se supone que debo hacer aquello? ¿Está bien así? ¿Esto importa? ¿Importa algo de todo esto?"

Sabes, importa para mi. Pero no toda esa mierda por la que se supone que debemos preocuparnos, todas esas cosas que deben mantenernos despiertos por la noche haciéndonos sentir ansiedad, angustia y mil cosas más que empiezan por a y no son nada placenteras. No son nada que debiese existir, nada que merezca una sola letra en el poema de la humanidad, pero están ahí y casi puedes tocarlas, tan reales, tan desesperanzadoras.

Me preocupa, ¿sabes?. Importa. Estoy hablando de las cosas que hacen brillar los ojos de la gente. Estoy hablando de sentimientos, estoy hablando de amor, risas, susurros, lágrimas drenando los miedos más profundos del alma humana, estoy hablando de sueños, música, recuerdos, el sol aclarando tu pelo en verano, la libertad a la que huele el mar tras un año sin costas, sin sentirlo, sin tocarlo, sin tocarte.

Me importa la gente y quiénes son.
Todos tiene un trabajo, una pareja posesiva, algún tipo de alergia o una nueva rutina de gimnasio. No me importa una mierda. Estoy siendo honesto, no me habléis de eso. Me importas tú, tú no eres nada de eso, no eres el mal humor que te asalta cuando tienes que levantarte de la cama cada mañana, no eres el sentimiento de culpa cuando no estás estudiando y se acercan los exámenes y definitivamente no eres toda esa mierda que la gente dice sobre ti, sea buena o mala.

Eres lo que me dices, eres lo que veo en ti, eres ese relámpago que atraviesa mi corazón cuando hablas con pasión. Eres lo que desearías hacer en este momento si nada importase, si alguien te hubiese enseñado a escribir tu propio destino.

Ahora te lo he contado, estoy intentando averiguar como vivir, como tú, como todos los demás.

Algo ha cruzado tu mente, un pensamiento, un deseo, un sueño. Piensa otra vez, ¿quién eres tú?




Eclipse

Hay un caballo corriendo en mi mente. Se aleja de mi frente al galope y cabalga sobre los cuerpos callosos, las circunvalaciones de mi encéf...