Mostrando entradas con la etiqueta todo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta todo. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de mayo de 2020

Érase, Es y Será

Érase una vez un poco de polvo flotando en el aire que pensaba y sentía.

Lo hacía, lo hace, lo hará.

Polvo que gana trofeos y lo celebra, 
que sabe cocinar, seducir y drogarse.

Polvo que cree que sueña,
que analiza los elementos que componen sus pesadillas.

Polvo que quiere igualdad, que quiere control, que quiere saberse con la razón.

Polvo que se infecta, se cura y se vuelve a infectar
a través de la tos.

Siente que todo le importa y que nada es suficiente. Y antes de darse cuenta, en lo que pareciera un instante de pasado y presente, llega la corriente y se lo lleva en un viaje que lo transformará en otra cosa diferente.
Entonces, justo antes de medrarse, dejar de sentirse existente, pensante, se dará cuenta de que nada importaba y de que todo era suficiente.

Justo antes de perdonar y olvidarse.
Justo antes del diluvio universal.
Justo antes de levantarse a trabajar.

Justo antes de conocerse entre las piernas de su madre.

Será una vez un poco de polvo recordando en el aire que creerá que siente.

Ya se lo llevó la corriente,
ya cree que sabe que está presente,
ya se lo llevó la corriente,
creando el pasado, olvidando su muerte.

Es una vez un poco de polvo soñando en el aire,
diciendo gilipolleces.



miércoles, 5 de diciembre de 2018

¡Que vuelva cinco veces y a mamarla la sexta!

Me pisa la cabeza con tacones altos y medias de rejilla puestas en la cabeza. Me atraca con luces de navidad y la nariz de un reno que me brilla el pecho por dentro.

¡Que vuelva, que vuelva!

Que vuelva cuando el sol se acobarde y las murallas del imperio que tengo entre ceja y ceja caigan presas del pánico de no volver a verla.

Joder, ¡que vuelva! Tengo frío en las puertas.

El reloj hace tic y tac y mis deudas crecen compuestas. Me amedranta la ideología que nos veta a ventanas abiertas. Y una rosa en lo alto del castillo que creé en el guiso de una duermevela me pregunta si quiero bailar con ella.

¡Que vuelva! ¡Que lo haga de dentro hacia fuera!

Que no me compre barcos que mis pies no puedan pisar ni faros donde no podamos follar.

¡Que lo entienda! Si el deseo se puede pedir una vez la viuda se vista de verde y la mona se vista de puta, yo me quedo.

Que no queme los libros que me acarician la espalda cuando no puedo dormir y el vampiro se hace un nido en el techo de mi habitación. Tengo una bodega de sangre en los capilares de mi bodega.

No me rompas el ritmo de la botella y la cara enferma.

¡Que vuelva!

Y si lo hace que nazca calva y con polvo de estrellas en esas mejillas donde tantos picnics he soñado.
En esa tierra baldía trabajada con azada y peine rompe-penas que no mata monstruos pero doma bestias.

Dejadme salir, salir fuera y contemplar los campos donde se respira bien y se arquea la espalda mejor.
Dejadme galopar directo hacia la batalla de los cien hombres que fueron infieles y creyeron que un perdóname cariño les ataría los cordones.

¡Que se quede quieta, con las manos en alto, no se mueva!

Apaguen las luces, reembolsen el precio íntegro de las entradas, el espectáculo se ha acabado.

¿A que da pena? Pues a tomar por culo, cierren telón y los estáticos gilipollas fuera.

Echando hostias, que quema.





domingo, 8 de enero de 2017

El arte atrae almas

Esta entrada podría ser la última.. o bien podría ser la primera.

Esta entrada podría tratar de tantas cosas... del amor, de la amistad, las cosas importantes de la vida.

O sobre el tacto de las teclas bajo las yemas de mis dedos, sobre la música que suena en el momento en que escribo esto, sobre los colores que adornan lo que tengo delante.

Podría tratar de todo o nada, ser solo letras que naufragan en busca de un faro que ilumine un rumbo concreto y definido. Un rumbo que las lleve donde se supone deben estar si existe destino, donde ellas quieran terminar si existe libre albedrío.

Esta entrada podría ser la prueba tangible de que existe la inspiración y que aunque no se puede acariciar o agarrar se puede deslizar por la carne hasta convertirse en arte. Las teclas de un piano, el pincel de un Picasso en Móstoles, las teclas mecánicas de una antigua máquina de escribir.

Tratase sobre lo que tratase esta entrada algo es seguro y no cambia.

Estás leyendo esto y yo también. El arte atrae almas.


martes, 15 de marzo de 2016

No, que no joder.

No quiero consejos.
No necesito tirar una moneda al aire antes de tomar una decisión.
No quiero palabras vacías, las quiero malsonantes.
No busco espectros electromagnéticos, los quiero terroríficos y hemipléjicos.
No quiero navegar en el mar de dudas habitual, esta vez me voy en avión y si termino en la isla de Perdidos, mejor que mejor.
No pienso dar mi brazo a torcer, no pienso mantener mi promesa más de un atardecer. 
No voy a malgastar papel, voy a desquitarme todo el alma en tinta de sudor.
No contemplo las obras de arte del Museo del Prado, contemplo tu cara intentando entender que coño estás haciendo mal.
No voy a contestar, quizá lo haga, pero no será en público.
No me contradigo, aunque no estoy del todo seguro.
No respeto el compás, ni los adverbios de tiempo, el único respeto que me vale es que le tengo a mi vaso de colacao todas las noches.
No espero que me abracen, espero hostias como panes.
No digo que Carlotta Cosials me ame, pero vaya, contestarme me ha contestado.
No es que el rock cósmico me facilite el vocabulario, es que me distrae del ruido de alrededor.
No me da tiempo a echarme siesta, no controlo lo que queda de mes el despertador, no me hace falta.
No tengo paciencia, tampoco creo que sea la madre de la ciencia, creo que es falta de ganas o de pasión.
No soy educado, no soy antipático sin un motivo especial.
No soy un amarte desnudo pero puedo hacer las dos cosas en tan solo un segundo.
No saldré de este planeta, hay fracasos suficientes aquí esperando.
No me faltará la esperanza que se consumió hace ya años, si me raspa el pecho el mantenimiento viviré hasta el final con escozor.
No pediré perdón, no diré adiós, simplemente no estaré, tal cual he desaparecido antes decenas de veces.
No alargaré el cuello como las jirafas.
No mentiré aunque quizá tampoco diga la verdad.
No me he vuelto loco, quizá solo me he motivado demasiado.
No apartaré la nieve si no es con las manos.
No vestiré a los niños de ángeles, ni siquiera al gilipollas de turno, idiota, que no niño.
No me ocultaré por miedo al rechazo.
No me arrodillaré.
No me tragaré tus pecados.
No aullaré si no es como un conejo.
No me salen las cosas a medias, no me sale el interés fingido, no a estas alturas, tras litros y litros de aventuras funestas y desproporcionadas.
No tras el dolor.
No espero aterrizar sobre un par de brazos antes de recibir mi primer ko.
No esperaré que nada cambie porque constantemente lo está haciendo, repito, menos el gilipollas de al lado.
No le diré que no a nada, pero antes, tienes que convencerme.

Eclipse

Hay un caballo corriendo en mi mente. Se aleja de mi frente al galope y cabalga sobre los cuerpos callosos, las circunvalaciones de mi encéf...