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sábado, 13 de abril de 2013

Lo noto

Tienes poder, lo noto. Una descarga al contacto de tu mano, al profundo pozo en tus ojos. El tiempo ha cambiado, temeroso de disgustarte, la sociedad se altera, temerosa de no dar la talla.
Y los hilos que nos unen al suelo que pisamos, que nos enlazan a todos nosotros se hacen, por momentos, visibles entre las motas de polvo.

Estoy en la cola en el estanco, aparece un hombre de veinticinco años justos y pregunta.
- ¿Esta es la cola?
- Si.
- ¿La cola para morirse, no?
Sonrío. Sé que no es casual que me haya levantado con el velo atornillado a la frente, cegando mis ojos. Lo noto.
Entramos en el estanco.
- La cola para contraer el cáncer- le digo.
- Eso es- ríe- es increíble que hagamos cola para envenenarnos- me comenta.
En un aborto de utopía venida a menos, de claridad mental destintada en una charla convencional:
- Y que monten un negocio con ello- le respondo.
- Si, por envenenarnos, ¿verdad?- me recuerda otra vez.
Avanzamos cada uno a un mostrador diferente y en una despedida le revelo el secreto de la eterna confianza humana, de su ansia por pecar si no le revelan el castigo.
- Mata pero no duele- me despido.

Ya extinguido el afán por entender, comprendo que aquel hombre sabía todo lo que había acontecido en mi vida. Al menos, la última semana.

martes, 26 de marzo de 2013

Hoy he visto a mi enemigo.

Hoy he visto a mi enemigo. Iba todo de blanco, con muy malos humos. Le tuve delante durante diez minutos, incluso le di la mano, le había estado mirando pero no le había visto.
La habitación, la calle, el parque... cada dos por tres, cuando cerraba los ojos y dejaba actuar a mis instintos, a mi hedonismo, aparecía. Tiene nombre, lleva escrito con tinta negra el nombre.
Es como una etiqueta, a veces se multiplica veinte veces. Me ha estado comiendo el coco, ¿sabes? me controla. Aprovecha mis impulsos más salvajes, se alimenta de mi impulso animal.

Es silencioso pero intenso como el fuego. Su calor desarma mis escudos, inutiliza mis defensas, adormece mi resistencia. Blanco impoluto como un santo venido del cielo. Siempre tan cerca de mi corazón.

Hoy he visto a mi enemigo. Se aproximaba muy despacio, mis ojos le miraban y por fin le he visto. Susurrando como le susurraba a Eva. Me ataca directo a los órganos vitales, ¿entiendes? No duele, pero mata. Su veneno se filtra con cada respiración que tomo.

Hoy he visto a mi enemigo y le he besado.


Eclipse

Hay un caballo corriendo en mi mente. Se aleja de mi frente al galope y cabalga sobre los cuerpos callosos, las circunvalaciones de mi encéf...