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martes, 2 de febrero de 2016

El gélido y patético romanticismo del XXI

Estamos sufriendo intentando no sufrir.

Es un mercado, se entra y se sale, se consumen relaciones, relaciones basura, que no malolientes, sustituibles. En febrero estoy contigo, a mediados de marzo te he sustituido y me cuesta recordar tu nombre.
Soy de hielo, no quiero sentir, no quiero comprometerme, prefiero prometerme al eterno desanhelo, que sabe mucho mejor.

"Pobrecito de mi que nadie me quiere más de tres polvos, pobrecita de mi que Juan se ha marchado y han pasado dos larguísimos meses hasta que ha llegado Felipe, a ver si consigo dejarle claro que no quiero nada, a ver si dura un poco menos que Juan porque podría enamorarme y encontrar eso que anhelo, tendría que dejar de twittear lo solo/a que estoy y eso podría causar mi autodestrucción, mi salida del mercado, dejaría de comprar, y no puede ser toda la vida con los mismos zapatos, ni una puta temporada con los mismos zapatos."

Seamos felpudos, deformemos el amor hasta transgredirlo en sexo rápido y lloros en redes sociales, por los likes, los hechizos y los me gustan, cambiemos a quien tenemos desde hace tres días por otras diez personas que tenemos desde hace cinco segundos al otro lado del smartphone. Engañemonos, digámonos que esto es romántico, bonito, que es lo que se lleva ahora, exactamente igual que abrocharse la camisa hasta el cuello. Estemos a la moda, aunque la moda implique fingir amor a marchas forzadas y depresiones de doce meses. No cambiemos nada, conformémonos con decir que no queremos esto y sigamos rechazando a quien este dispuesto a quedarse a nuestro lado. No aguantemos una mala contestación ni que alguien no cumpla todas las expectativas que creamos en nuestra cabeza, entreguémonos al hedonismo instantáneo toda la vida, a ese placer que no nos llena ni lo mas mínimo.

Por qué íbamos a dar nuestro brazo a torcer, esforzarnos por comunicarnos, cuando podemos romper el vínculo y crear otros cuatro de condición exprés que solo sembraran cadáveres a su paso.

Somos la generación inteligente,  lo estamos haciendo de puta madre.


domingo, 9 de febrero de 2014

La fábula de lo imposible

La carne se convierte en dolor cuando las uñas se clavan con el vaivén de la cama. La luz de la habitación, la música alta y la radio apagada. Son los sabores, las texturas, los olores y esa corriente de aire que te da en la cara, suplicándote por un poco más. Es el cansancio tras días esperando, el dolor de llevar una hora remando sobre las sábanas.

Contempla, peca a peca, en absoluta soledad, el aullido más perro que la luna haya escuchado. Y el rostro.... el rostro diferente. Al mismo tiempo tan lejano y clarividente.


jueves, 23 de mayo de 2013

But what is happiness?

Pregúntale a cualquiera, pregúntales, te responderán con sinceridad, no hay motivos para mentir acerca de la felicidad. No tienen por qué mentirte. Todos rehusamos abrir nuestras almas si trata sobre miedos. ¿Quién desea revelar las miserias, puntos débiles o actitudes enfermizas ante los demás?.  Eso son los secretos. Todos poseemos docenas de ellos, docenas de habitantes bien encadenados al más profundo recoveco de nuestra alma.
Pregúntales acerca de sus anhelos. Qué persiguen, qué desean. Qué les hace felices. Qué les haría felices.

Formular bien la pregunta es esencial, la verdadera felicidad no es la que se posee sino la que anhelamos. ¿Qué es la felicidad para ti? ¿Qué te haría feliz?

El amor. Ser correspondido sin importar cuándo o dónde, salvo el quién. Aquél al que deseas, por quien te desvives día y noche imaginando cientos de posibilidades desde diferentes perspectivas, todas con la finalidad de alcanzar el afecto que tú ya has desarrollado por ese alguien. Ese alguien por quien te levantas, te acuestas y sueñas.

La libertad. Librarse de las cadenas que nos atan al dinero, la condición o el lugar. Marchar, vivir y volver. No depender de nada que exista más allá de los límites del propio cuerpo.

Los pequeños placeres. Una cerveza, un cigarrillo, tiempo con los amigos.

La familia. Sentirse arropado por seres a los que importas, aquellos quienes te defenderán tomes la decisión que tomes. Alguien que ponga la mano en el fuego y te jure que hagas lo que hagas está bien. Todo está bien.

¿Qué es la felicidad? Esa utopía anímica que se las arregla para mantenerse varios pasos por delante, no importa qué.

La felicidad. Siempre hambrientos de más. Eres feliz, por ahora, pero ¿qué es la felicidad? Es el momento antes de que necesites más felicidad. No quiero el cincuenta por ciento de nada, quiero el cien por cien. ¿Eres feliz con tu vida? No eres feliz con nada. No quiero la mayor parte de nada lo quiero todo y no pararé hasta que lo consiga.

Para mi, la felicidad es tener otro cigarrillo que encender tras el final de éste.

Eclipse

Hay un caballo corriendo en mi mente. Se aleja de mi frente al galope y cabalga sobre los cuerpos callosos, las circunvalaciones de mi encéf...