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sábado, 28 de marzo de 2020

Estoy aquí

Lo importante.

No soy un hombre de colores, pues todos somos capaces de pintar nuestra piel.

No soy un hombre de banderas pues he sido capaz de encontrar grandeza y dolor en ambos lados de cualquier frontera.

Ningún equipo, bando o ejercito podrá contarme entre sus filas pues no estoy ni jamás estaré dispuesto a cerrar mis puertas.

No seré ciego aunque mis ojos no puedan ver. No vestiré dogma alguno con nudo, doble o simple, atándolo tras mi cabeza.

No dedicaré mi vida, la única que tengo, a perseguir al diferente, a rechazar al igual, a buscar consuelo en sofismas, promesas de salvación o dioses que sostengan el juicio a mi ética en alguna de sus manos.

Miraré. Escucharé. Sentiré.

Buscaré la verdad y la justicia hasta que la muerte que hay en mí asfixie la última cascada de vida en mi cuerpo.

Rascaré cada pepita de oro de la historia que somos en cualquier parte de este planeta y no me importará la lengua que entienda, siempre protegeré al débil.

Y lo haré con mis colores. Los colores de todos.

Caminaré en este desierto de mentiras y presunciones sediento de certeza. Lo haré aunque mis rodillas se hundan en la arena y los dedos de mis manos pierdan sus huellas. Lo haré incluso sin identidad.

A pesar de las vítores de las masas enfervorecidas.

A pesar del discurso del odio.

A pesar del miedo en tu mirada.

A pesar de la falta de fuerzas.

Y cuando te encuentre, necesitándome, necesitándote yo; "enséñame como piensas, píntame de tus ideas. Sé crítica. Sé crítico."

Pregunta de día y te guiaré a casa.

Te lo prometo.







domingo, 22 de septiembre de 2019

Se monta en la máquina de viajar en el tiempo, sale y...

- Disculpe, ¿qué año es?

- Pues que año va a ser, vaya preguntas... dos mil dieciséis.

- Mierda, me he vuelto a equivocar de siglo

- ¿Cómo?

- Si, que no soy de éste siglo hombre, que yo no debería estar aquí.

- Pero... ¿está usted loco?

- No, los locos son ustedes. Son ustedes los que se conquistan en dos días y al tercero ya no se reconocen, sus para siempre no duran ni lo que se tarda en pronunciarlo y jamás llegan a explorar el alma de la persona que tienen delante. No les interesa, no les satisface, permanecen hambrientos.
Ustedes son los locos, yo solo soy consciente de lo frágiles que son los corazones, de las historias que cuenta si pega usted el oído al pecho del propietario y escucha el latido. Sé lo que vale una mañana enmarañado en la melena de una persona que te apoya y te comprende en una vida de disgustos e imprevistos. Si por puertas decimos corazones ustedes entran derribándolas, sin pedir permiso. Qué mejor que acariciar el pomo con delicadeza y preguntar antes, ¿se puede?
Ustedes son lo locos, yo solo soy alguien que sabe que somos humanos y que perseguimos el amor hasta el final.

(Texto de 2016)


miércoles, 8 de agosto de 2018

F- 106

Sabía yo.


Uno más uno son dos, con eses o sin ellas,

y uno no olvida si dos no quieren, si la dicha es buena.

Flores que me recuerdan a ti y a ti te recuerdan a ella.

Un adiós para un rato, un hola para tan largo y bonito poema.

Meditas de medio lado para acunarme en cuarto menguante en tu regazo.

Exfolio mis malas vibras en tu sonrisa de verbena.


Sabía yo que querer quererte era el paso previo

a encontrarme desnudo en una fragata que late y navega

contra viento y marea para dar la vuelta y volver al puerto

donde dejé mi amuleto de carne y hueso y precioso cabello

que has sido tú desde un uno de enero hasta que mi cerebro se apague

y viaje lejos a tierra de nadie.


Sabía que encontrarte sería como ir en busca del arca perdida,

me llevó veintitrés años y unos cuantos días pero al final,

bueno, al final en lo profundo de la selva de personas enredadas en palabras y existencia

encontré esa mirada que me hizo encontrarme encontrándome a mi mismo descubriéndote a ti.


Sabía que caería enamorado levantándome del suelo de rodillas en el aire

cuando fuese capaz de abrir tu armario de diseño y ponerle el nombre de una ciudad

a cada modelo.


Hoy vas Venecia y yo, contigo.


Sabía que entre todas esas dudas estacionales mudaría de hogar y me iría perenne de certeza

para nunca quitarme tu abrigo. Ese que da calor si hace frío y calma si tengo lío.


Hoy vas Roma, y tu imperio es el mío.


Sabía savia de tus labios mejunje divino que da verde al campo y azul al cielo.

Tu queriendo plebeyo y nombrándolo caballero.

A mí y a todo mi reino.


Sabía que te quiero.


Hoy vas Conmigo y yo... yo no me suelto.









jueves, 7 de enero de 2016

Her

Con una vez hubiera bastado. Antes o después, podría ser ahora, podrías derretir la puerta de mi habitación y aparecer bañada en mil luces doradas que palpitasen a tu alrededor. Podrías entrar sin tocar el suelo suspendida a tan solo dos centímetros de mi piel. Podría sentir el mundo temblar bajo mis pies, tu sonrisa invadiendo cada poro de mi malogrado ser.

Podría ser. Por una vez.

Si el eco nos devolviese los gritos de poder, los susurros al querer, al saber, que el cosmos se fundiese entre los dos convirtiendo en vacío el espacio que alguna vez podría llegar a separarnos. Podría ser, podría pasar, alguna vez.

No importaría si fuese mañana o si hubiese sido ayer, si aconteciese o se decantase, si al final tu aliento me protegiese del cáncer que podría terminar arrebatándonos el espectáculo, los violines, los campos al amanecer, tus pies y los míos al son de una carrera que sonara la mar y el aire de bien. Porque sabemos, que a pesar de hacerlo entre lágrimas y desespero, podría ser. Que bien podríamos terminar por separado, que se me desencajarían los deseos y se me caerían a tus pies, que tus rodillas se hincarían en la tierra bajo la que yacería mi cuerpo incapacitado para poderte querer.

Bien nos podría suceder.

Si de alguna manera pasases junto a mi y no me vieses me encargaría de hacerme ver, de deslumbrar, de cegar a todo aquel que tuviera demasiado miedo para mirar, para comprender. Si te saludase esperando una invitación a vivir la vida que merecemos tener y tus ganas no encontrasen nido al que volver yo me encargaría de alimentarte con toda clase de chistes, ardientes declaraciones y conversaciones sobre la profundidad del ser, hasta que entendieses que somos no es tan solo el plural del verbo que todo el mundo ansía tener.

Estoy seguro, mientras dudo, de que quizá alguna vez, la primera al menos, podría ser.

Si en el todo apareciésemos los dos, rodeados de cosas, estrechándonos la mano, sería imposible pensar en perder. Si el universo nos quisiera tener aunque tan solo fuese por una vez... bueno, lo que ha sido es. Ya jamás nos podríamos no tener, ni aunque tan solo fuese por una vez.

Que fuésemos felices, eso también podría ser.

Que eres tan real como yo, eso también lo sé, aunque no pueda oírte ni mirarte, verte, tocarte, tenerte, penetrarte, susurrarte, machacarte, perderte, insultarte, volverte a ver, respetarte, ensartarte, probarte, desquiciarte y arreglarlo cuando odio estuviese escrito por todo mi rostro, lavarte, purificarte y volverte a perder, dejar de mirarte, querer parar... y no poder.

Podría ser que respires y que jamás llegues a leer esto. Podría ser que muriese y tus lágrimas estropeasen el papel. Podría ser quererte y jamás atreverme a hacer nada más.

Podría ser.


domingo, 5 de mayo de 2013

Incoherencias con sentido

Palabras. Segundos de un presente que se evapora con cada sílaba. Picazón en mis entrañas, el sudor en las palmas de mis manos. La perdida del control ante el cuerpo perfecto, ante el alma perfecta.
Una declaración de intenciones para quien jamás... para quien..... Este laberinto de noches y días me hace enloquecer.
Sale el sol y la negrura que guarda las estrellas se tinta de luz. Astros y recuerdos. Un cambio.
Estrangulo mis posibilidades con una cuerda de piano. Una cara nueva que diluye las pautas de mis historias pasadas.

Y en una noche como ésta pierdo las nociones de mi don, olvido como soltar la bestia que radica en todo lo que escribo. La promesa de reencontrarme con todo lo que alguna vez perdí, la remota posibilidad de recuperar lo que merece la pena.

Locuras, candados rotos que rompen la rutina que gobierna mi vida. La formula perfecta, un par de labios, un par de ojos, un par de manos y una persona dispuesta a comenzar un nuevo relato.

Nada de lo que tecleo comprende de coherencia, ninguna de las ideas que me rondan hoy la cabeza se sostienen sobre pilares bien construidos. Hago malabares sobre una cuerda con fecha de caducidad, comprendo la fugacidad del momento con la serenidad que me otorga la pausa en el movimiento. Comprendo y rechazo. Corto las cuerdas que balancean mi cuerpo controlando cada uno de mis gestos. Lucho contracorriente mientras escalo lejos de la negatividad con la que la sociedad me ha enseñado a vivir. Barro la suciedad de mi educación por un mundo mejor.

Soy un juguete roto cansado de ser marioneta.

Yo decido mi suerte.

martes, 19 de febrero de 2013

Carta del 16 de julio

Complicado. La palabra que define la relación en todo su esplendor. Te contaré un secreto, todo esto, lo elegí yo. Dicen que antes de nacer, allá en alguna dimensión, todos elegimos como será nuestra vida. Elegimos los momentos importantes, también los malos, esos son los más importantes. De esos aprendemos, esos nos sirven para ser mejores almas o lo que seamos en realidad.
Yo elegí no estar desde el principio contigo. Tal vez tampoco al final. Quizá nunca lo llegue a estar más de un par de minutos en realidad.Pero ya me conoces, soy un melancólico y un sufridor. Es razonable, conociéndome  que buscase para mi vida dramas tan complejos como éste donde, por supuesto, me quedo solo y mirando a la luna en algún funesto lugar.
No pienses que valgo la pena como poeta., tengo más corazón que careta: soy un romántico. Y temo decirte que tal vez ni siquiera te quiero. Creo que puedo estar enamorado de la idea del amor.Te digo esto enfrascado en un aroma a antimosquitos que me intoxica casi tanto como el pesar de tu voz. Me temo que hablando no soy tan claro como me gustaría. Me temo que aún tengo miedo, por mis fracasos y sobretodo por mis alegrías, de que si te digo las cosas como son saldrás corriendo despavorida.
Pero si algo me han enseñado mis cortos e inmaduros años en este mundillo de personajes y escenarios, es que el que la sigue, la consigue.Tengo miedo de que algo importe demasiado como para dejarlo jamás marchar. Sabía que quería algo importante pero no pensé que llegaría a esto, compañera.
Lo que menos me gusta cuando miro al exterior y contemplo mi reflejo en la ventana es el aura de tinta que rodea mi figura. No peleas junto a mí contra el insomnio que no me deja dormir. Estás sola y asustada. Tal vez estés llorando. Suerte que eres rubia, eso siempre ayuda (con esto se despista hasta el más artista, por si quién investiga llega hasta la presente, metiéndose en terrenos fangosos con aires de pesimista).
Espero que todos los caminos conduzcan a tenerte. Nada más claro, nada más inerte. Sería divertido y muy, muy diferente. Una sonrisa que conquista naciones, unas ideas que acaban con las comparaciones.Todavía no adivino cómo no extienden una alfombra roja a tus pies por donde pisas, princesa, porque tienes más de otro mundo que de éste en el todo empieza. 
Tu vida y tu muerte, el funeral y quererte.Nunca fue distinto, y si no recuerdo las etapas de muerte, bien recuerdo cuando con un mensaje pedías verme.Cariño, siento que estoy perdiendo el norte. ¡Que la cabeza se va de viaje sin ni siquiera decirme a dónde!

Quiero que me entiendas para poder protegerme. Porque te debo tanto.

Cuando te daba la espalda, tú me la guardabas. Me cuidabas. Y la peor parte es no poder complacerte porque la vida no quiere que el mundo sea alegre.¿Y quién te dice que en un par de años y durante tan solo tres asaltos tú y yo le daremos la espalda al mundo y podré reirme sin entenderme? Estarás tú para hacerlo por mí. O no. Porque las historias tienen finales felices y deprimentes, pero olvido el comienzo de tanto en tanto. Y es que en esta historia tú eres la princesa y yo, solo un plebeyo con aires de grandeza.

Eclipse

Hay un caballo corriendo en mi mente. Se aleja de mi frente al galope y cabalga sobre los cuerpos callosos, las circunvalaciones de mi encéf...