Mostrando entradas con la etiqueta cigarro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cigarro. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Seguridad vial

Veo al hijo de puta esperándome, se enciende un cigarro y se sienta en el capó del coche. Le hago un repulsivo gesto con desprecio y me siento tras el volante. Giro el contacto y espero hasta que el tipo se sienta a mi lado. Es un pésimo copiloto, las indicaciones llegan tarde, su compañía me desanima, tengo ganas de vomitar.
Conduzco porque no sé que otra cosa hacer. Y me evado. Me voy.
Se quita el sombrero y me comenta, altivo, que la estoy volviendo a joder. Qué bien se me da escuchar, que bien, que bien.
Pero qué quiere que le diga, maldito cabrón. Se enciende otro cigarro y me hace pisar más a fondo.
"He conocido a alguien, ayer, mientras dormía" , se ríe. A mi no me hace tanta gracia.
El humo se nos mete por los ojos, por la boca, el humo se mete en mis entrañas. Me recrimina que me olvido de él, tengo cosas más importantes que hacer, Se quita el sombrero otra vez, no le ha sentado bien.
"Era preciosa, clavó sus pies en mi espalda y me sonreía como si de verdad supiese quién soy". Dice que vivo hace tiempo, que todo lo veo sepia. Quizá voy demasiado deprisa cuando intento derribar la farola.
Hace rato que no le veo, quizá siga dentro del coche, estoy demasiado cómodo intentando dejar un ángel de asfalto en la carretera.
"No hay tanta diferencia, a día de hoy, los árboles siguen donde estaban, el cielo justo ahí arriba, el mismo pálido nudo estrangulando mi cuerpo etéreo".
Dice que me he olvidado de escribirle, que sigue sentado en la página en blanco. Le muestro el esplendor de uno de mis dedos, jamás al azar, y apago la colilla en el lago tinto que humedece mi pelo.
Puedo verla, tumbada a mi lado, reposando a la orilla del mar de vida que he vertido sobre el cemento.
"Me está sonriendo, tú lo estás viendo también, ¿verdad? ¿Lo ves?"
Se aleja caminando y lo que más me duele es la respuesta. Intento no cerrar los ojos para hacerla permanecer a mi lado, que se quede, que se joda, hasta que no me muera ninguno de los dos se levanta del suelo.

martes, 28 de octubre de 2014

Discapacitado

Me miras desde tu esquina, oscura, muerta, dolida. Me respondes con un gesto que simula alcohol. Me lloras desde un pedestal, divina comedia, las jodidas burlas de un ente ancestral. 
Esperas encontrar en mi un amor, un animal, algo donde esconder toda tu mirada, refulgente, pálida.
Recuperas el aliento queriendo más, inspiras por tu nariz tragando los sentimientos que no te dejan, si quiera, respirar.
Me has mirado otra vez, me has mirado para mal. La hiel en tus dientes y la aguja en un dedal, todas tus poesías bajo aquella blusa harapienta y sucia, hilada por segundos de derrotismo y poco afán de todo y nada.
Moqueas en un festival de gritos y sangre, tu tinta carmesí en el asiento de mi coche. Mi cabeza a mis pies, señoría.
Respondo con un sonido seco, altruismo del medieval, y espero paciente al roce del más frío metal. 
Me susurras arcadas y yo, también.
Lame mis ciudades, responde a mis escapadas, anhela mis inquisiciones. 
Espera a cubrir mi rostro con legañas, desvela cuando ambos nos movemos, si nos reímos, en este cuento. Friega mis entrañas y espera, despacio, a recubrir todos mis recuerdos.

lunes, 14 de abril de 2014

Tan alto como el mar

Ya no sabes que colocar, tu mano es velocidad. La hoja en la máquina, el tabaco en tu boca, sin filtro, carente de realidad.
Se alza, a lo lejos, el árbol de la vanidad, un día ficticio, al otro, palpable de verdad.
El verde ya no es verde, clorofila de los noventa surca las calles. Es una melodía enferma, la fiebre le procura toda la intensidad. Punto y coma al día de ayer justo antes de explotar.
La estatua aguanta la respiración y los pájaros de piedra transmiten venéreas historias, colérica y fanfarronas, reinas del más acá.

Y nuestro mundo queda en stand by.

Clic y gas, un cielo oscuro, un mar que duda aterrizar sus espumosas olas en la orilla. La arena me insulta mojándome los pies porque ya no está conmigo.
Te veo, a lo lejos, sonriéndole a otro hombre. No vas arreglada pero da igual, tus pies son perfectos, tu mirada, inaudita. El rubí corre por tu cuerpo reflejando esmeralda de tradición pura. La caspa más dulce en el pueblo de los nubarrones.
Y corro sin parar tras las sombras del pasado, me inclino, sagitario, ante el precipicio más desgraciado. Dime si quieres que vista todo desaliñado.
Estás ahí, zafiro de verdad, y luchas, incansable, por recuperar algo de aquellas lunas rebosantes de sexualidad.

martes, 26 de marzo de 2013

Hoy he visto a mi enemigo.

Hoy he visto a mi enemigo. Iba todo de blanco, con muy malos humos. Le tuve delante durante diez minutos, incluso le di la mano, le había estado mirando pero no le había visto.
La habitación, la calle, el parque... cada dos por tres, cuando cerraba los ojos y dejaba actuar a mis instintos, a mi hedonismo, aparecía. Tiene nombre, lleva escrito con tinta negra el nombre.
Es como una etiqueta, a veces se multiplica veinte veces. Me ha estado comiendo el coco, ¿sabes? me controla. Aprovecha mis impulsos más salvajes, se alimenta de mi impulso animal.

Es silencioso pero intenso como el fuego. Su calor desarma mis escudos, inutiliza mis defensas, adormece mi resistencia. Blanco impoluto como un santo venido del cielo. Siempre tan cerca de mi corazón.

Hoy he visto a mi enemigo. Se aproximaba muy despacio, mis ojos le miraban y por fin le he visto. Susurrando como le susurraba a Eva. Me ataca directo a los órganos vitales, ¿entiendes? No duele, pero mata. Su veneno se filtra con cada respiración que tomo.

Hoy he visto a mi enemigo y le he besado.


Eclipse

Hay un caballo corriendo en mi mente. Se aleja de mi frente al galope y cabalga sobre los cuerpos callosos, las circunvalaciones de mi encéf...