lunes, 14 de abril de 2014

Tan alto como el mar

Ya no sabes que colocar, tu mano es velocidad. La hoja en la máquina, el tabaco en tu boca, sin filtro, carente de realidad.
Se alza, a lo lejos, el árbol de la vanidad, un día ficticio, al otro, palpable de verdad.
El verde ya no es verde, clorofila de los noventa surca las calles. Es una melodía enferma, la fiebre le procura toda la intensidad. Punto y coma al día de ayer justo antes de explotar.
La estatua aguanta la respiración y los pájaros de piedra transmiten venéreas historias, colérica y fanfarronas, reinas del más acá.

Y nuestro mundo queda en stand by.

Clic y gas, un cielo oscuro, un mar que duda aterrizar sus espumosas olas en la orilla. La arena me insulta mojándome los pies porque ya no está conmigo.
Te veo, a lo lejos, sonriéndole a otro hombre. No vas arreglada pero da igual, tus pies son perfectos, tu mirada, inaudita. El rubí corre por tu cuerpo reflejando esmeralda de tradición pura. La caspa más dulce en el pueblo de los nubarrones.
Y corro sin parar tras las sombras del pasado, me inclino, sagitario, ante el precipicio más desgraciado. Dime si quieres que vista todo desaliñado.
Estás ahí, zafiro de verdad, y luchas, incansable, por recuperar algo de aquellas lunas rebosantes de sexualidad.

lunes, 7 de abril de 2014

¿Tiene acaso algún sentido?

Que se quiera cambiar el mundo sin llegar a creer ni un solo segundo que se puede.

Siento que he estado en todas partes sin moverme de mi habitación, y al mismo tiempo me he perdido entre playas, montañas y océanos interminables que guardan secretos tan evidentes como efímeros. Se hace de día, se deshace en la noche, y sigo escuchando la misma canción desde por la mañana hasta el final del día. Me sueno los mocos con cada calada y al mismo tiempo noto que algo cálido y blando me ha estado abrazando todo el tiempo.

Estoy contento, canto, se apaga la luz de la linterna y cuando me doy cuenta es tarde para reprimir las lágrimas. Cuando termino dudo entre volver a empezar o pasar a la fase alegre. Nunca he sido de sonarme los mocos con pañuelo, solo con cigarros. A decir verdad, no me lleno de mocos cuando lloro, entonces ¿por qué estoy fumando? Supongo que será un reclamo a esas horas tan cortas que se me escapan entre latido y latido, esos ratos muertos donde mis playeras están huecas y mis pies flotan sobre la superficie terrestre. Guardo cada deseo y lo propulso de una patada a la incineradora estelar que ilumina a ratos, según la hora del día, mi vida.

Me pregunto si ésta noche la luz de un Marlboro será suficiente para iluminar el camino de vuelta a casa.


sábado, 22 de marzo de 2014

There was a dark light

"No quiero morir". 

La súplica, llegó tarde, y con la misma facilidad con la que se pronunció, desapareció, acompañada de lluvia, niebla, decadencia y flashazos de luz. La atmósfera trataba de cegarme con incesante turbiedad, con relámpagos que encendían luces que ni siquiera estaban ahí.

Desde pequeño me dijeron que la muerte se llevaba a buenos y malos por igual, lo que jamás me dijeron era que a algunos jamás se los llevaban.


- ¡No, no, no!- escuchaba mientras corría tras el asesino. El gris calado de las lápidas servía como conductor de la luz, cada veinte segundos un relámpago de tinta surcaba el cielo, cegando por completo la persecución. La hierba bajo mis pies impedía el ruido de mis pisadas y su carrera. Su largo abrigo negro le cubría el cráneo con una capucha. A veces, entre incesantes respiraciones forzadas, ni tan siquiera me parecía humano.

Un giro entre las tumbas y otro fogonazo oscuro del cielo nocturno me hicieron perderle de vista. ¿Había seguido de frente, o girado a la derecha o izquierda? Tres caminos se abrían donde, antes de decidir, el corredor oscuro había tomado todas las direcciones posibles a la vez. Simplemente no podía fallar.

Tome el camino de la derecha que, de alguna forma, rápidamente se transformo en el sendero que seguía recto al tiempo que era el que se desviaba a la izquierda.

Corría bajo la mayor de las tempestades tras la mayor de las bestias. El pecho me escocía, la ropa ya empapada por las lágrimas de los de arriba comenzaba a calarse de forma extraña por dentro. ¿Notaba el sudor bajo tan inmensa capa de agua?

La adrenalina invadiéndome de pies a cabeza comenzaba a despistarme, la fatiga me hacía escuchar ruidos de criaturas que no podían existir, escondidas en la oscuridad, mirando, esperando, juzgando. Había algo ahí fuera, algo que no permanecería escondido para siempre. Ahora sentía el miedo.

Mis ojos se dirigieron a una de las tumbas y mis piernas se detuvieron de golpe, sin consultar conmigo antes. Estaba abierta. Una sensación tan profunda como indescriptible me empujó a acercarme. En el hoyo un cadáver.
- ¡No, no, no!
Mi cuerpo, con ocho orificios más de la cuenta, permanecía inerte, contemplando, sin expresión, el olimpo infernal.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Disolución de falsas palabras

Maldad. Oscuridad. El dolor de los vivos y el olvido de los muertos. Las cenizas recorriendo las venas de un mundo que se pregunta "¿Cuánto hace que estoy aquí?". Dormimos, sudamos, follamos, odiamos.... amamos. Hacemos el bien cuando las cosas nos van bien, dañamos cuando se cuartea nuestra piel, sollozando en los rincones más profundos de la desidia humana, del rencor que divide el puzzle que componemos como especie. Fracasamos creyendo que lo correcto es lo correcto y nos jactamos de poseer la razón en una ilusoria discusión con nuestro enemigo cuando la verdad es que no hay enemigo. Nadie es nadie. Nos follamos a nosotros mismos, odiamos al rostro pálido y moribundo que nos devuelve el espejo. Perdemos facultades a ritmo vertiginoso, creciendo nuestra incompetencia, aumentando los muros del falso conocimiento en vagas ojeras.

Las costuras que no nos unían se deshilachan, nos quemamos los dedos poniendo la mano en el fuego.

Retroceden las llamas de un silencio extraviado, recóndito y miserable, que peleamos por entender. Luchamos por mantener la paz, utilizamos la palabra, el arma de destrucción masiva más devastadora jamás concebida, para no recurrir a la violencia. Nos rebozamos en la falacia disfrazada de verdad. Todos los días es carnaval.

Y yo me pregunto, atendiendo a mi falsa creencia, a mi falsa capacidad de observación, a mi falsa objetividad: ¿Cuándo coño parará todo esto?

domingo, 9 de febrero de 2014

La fábula de lo imposible

La carne se convierte en dolor cuando las uñas se clavan con el vaivén de la cama. La luz de la habitación, la música alta y la radio apagada. Son los sabores, las texturas, los olores y esa corriente de aire que te da en la cara, suplicándote por un poco más. Es el cansancio tras días esperando, el dolor de llevar una hora remando sobre las sábanas.

Contempla, peca a peca, en absoluta soledad, el aullido más perro que la luna haya escuchado. Y el rostro.... el rostro diferente. Al mismo tiempo tan lejano y clarividente.


martes, 21 de enero de 2014

Cisne negro

Y se escurría entre las sábanas de su cama a las tres de la mañana. Caía, deforme, en un negro cada vez menos oxigenado. La velocidad y la falta de aire le hicieron despertar con la mano en el cuello y la cabeza impresa en el pico de la estantería que reposaba a escasos centímetros de su almohada. La sangre enseguida lo manchó todo.
Mareado, se levantó y caminó, cruzando las piernas de forma imposible a cada paso, hacia el cuarto de baño. Estaba oscuro y cada vez había menos aire. Inhalaba con fuerza por la nariz pero tenía la sensación de estar respirando vacío. "Aquí tengo mi setenta por ciento de nitrógeno, ¿y el oxígeno?"
Golpeó con gracia el interruptor y la luz al final del túnel cegó por completo sus ojos, que dejaron de ver doble para ver nada más cosas santas y una capa muy blanca.
Creyó que lloraba.
Se limpió con la toalla. Creyó apreciar una melodía rítmica en el ruido que la toalla hacía secando su cabellera larga con energía. Debía ser la falta de oxígeno.
Salió del baño y apagó la luz, no le importaba desangrarse ni que el cerebro se le saliese poco a poco, creyó que cuando eso pasase lo notaría al ir quedándose sin ideas. Se acercó a la cama y dio la vuelta a la sonrojada almohada, avergonzada de haber presenciado tan estúpido acontecimiento.
Sin precisión pero con un grácil salto se dejó caer de espaldas sobre el colchón, cayendo, con mala suerte, sobre nada. Su cuerpo atravesó la cama y, cuando pudo darse cuenta de lo que sucedía, la cabeza dejo de dolerle.
Y se escurría entre las sábanas de su cama a las tres de la mañana. Caía, deforme, en un negro cada vez menos oxigenado. La velocidad y la falta de aire le hicieron despertar con la mano en el cuello y la cabeza impresa en el pico de la estantería que reposaba a escasos centímetros de su almohada. La sangre enseguida lo manchó todo.
"Otra vez no, por favor" suplicó mirando al techo mientras se ceñía al guión dirigiéndose al baño con terribles jaquecas palpitantes y pasos de bailarina profesional de la liga eristoff.

miércoles, 1 de enero de 2014

Tú no eres yo.

Acuéstate. Deja esto, no saldrá bien, ve a dormir. ¿Acaso estás sordo, déjalo? Borra lo que estás escribiendo, sabes que solo son gilipolleces, a nadie le importan.

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Dicen que tu mayor enemigo, el único real, es aquel que se oculta donde nunca mirarías. Dicen también que solo te harás más inteligente si te enfrentas a alguien más inteligente que tú. Tengo que decirte, hay algo acerca de ti que no sabes: tu mayor enemigo te ha ganado y lo ha hecho de la única forma posible, haciéndote creer que no existe, escondiéndose dentro de ti, haciéndote creer que ÉL eres TÚ. Allí donde no quieras ir le encontrarás.

 ¿La oyes? ¿Oyes esa voz que sin voluntad alguna acaba de decirte "eso son tonterías, no está escribiendo esto para mi, son historias suyas?" Suena como tú, la has escuchado tantas veces, no concibes la vida sin ella, lleva ahí desde que puedes recordar. Voy a contarte algo; esa voz que suena en tu cabeza, la que te aconseja no hacer algo cuando tienes vergüenza o no estás seguro o segura, la que te dice "olvídalo, no salgas a correr, en realidad por un día no pasa absolutamente nada", esa voz que te consuela cuando fracasas diciéndote que no ha sido culpa tuya sino de los demás, esa voz no eres tú.

Es difícil de aceptar, parece una estupidez; "solo yo estoy en mi cabeza" piensas, oh, espera... ¿realmente has sido tú? ¿Lo has meditado o simplemente ha aparecido en tu cabeza?
Escúchala, diferencia esa voz de tus propios pensamientos. Atrevete a hablarle;

"Tengo miedo, vergüenza, no hagas esto, saldrás perdiendo. Puedo oírte. Puedo oírte. ¿Qué? Puedo oírte. Estoy contigo. Has estado escuchando a la otra parte, a gente que quiere hacerte daño, gente nueva, ¡nueva!, no viejos amigos como yo, gente en la que no deberías confiar. Somos buenos amigos, ¿quieres deshacerte de mi? ¿te imaginas la vida sin mi? ¿te la imaginas? ¿te imaginas la vida sin mi? ¡No, porque no existe!. Deshazte de ellos para siempre, ellos son el enemigo, no yo, ellos son nuevos, yo soy viejo, yo me quedo, ellos se van, te lo digo aunque lo sabes, eres débil sin mi, ¡débil! Somos nosotros contra ellos, nosotros contra ellos. Voy a acabar contigo. ¿Quieres deshacerte de mi verdad? ¿No es eso? ¡Quieres deshacerte de mi, de mi, de mi! ¡Bum, JA!...... Sigo aquí, no ganarás esta partida sin mi, no ganarás sin mi, ¿y sabes por qué? Porque yo soy tú. Tú no eres yo...
El mayor timo que consiguió dar fue hacerte creer que él es tú.
Tú no eres yo. Yo soy tú. Tú no eres yo, ¡vamos, vamos! yo soy tú, yo soy tu mejor amigo, ¡vamos, yo soy tú!. Tu no me controlas a mi, yo te controlo a ti."

"El ego es el mayor embaucador de confianza que hayamos podido imaginar, que hayamos podido creer, porque no lo ves"

"Y el timo más grande que existe es: yo soy tú."

"El problema es que el ego se esconde en el último lugar en el que buscarías; dentro de si mismo."

"Disfraza sus pensamientos y los tuyos, sus sentimientos y los tuyos. Tú crees que tu ego eres tú."

"La gente no tiene ni idea de que está en una cárcel, no sabe que hay un ego, no conoce la distinción."

"Al principio a la mente le cuesta aceptar que hay algo más, que hay algo de mayor valor y de mayor capacidad para poder discernir la verdad."

"No existe el llamado enemigo externo sea lo que sea lo que te diga esa voz interior, cualquier percepción de un enemigo es una proyección del ego como el enemigo."

"En ese sentido podemos ver que el cien por cien de nuestros enemigos externos es creación nuestra."

"Tu mayor enemigo es tu propia percepción interior, es tu propia ignorancia, es tu propio ego."







Eclipse

Hay un caballo corriendo en mi mente. Se aleja de mi frente al galope y cabalga sobre los cuerpos callosos, las circunvalaciones de mi encéf...